…
A dormir besa el borde de mi cuello con el filo de sus labios.
Me respira amor. Me dice que volteé a verla. La ignoro.
Pretendo no ver la; de no soñar con ella y lo rojo de sus palabras sensuales…
No te quiero amar porque duelen tus caricias a despertar,
pero vivo el día al día pensando en ver tu desnudez a la anochecer.
Te quiero ser el amor pero no me atrevo perderme en tu fragancia…
No hará vuelta a consumirte. Lo sabes
y me tormentas con tu cuerpo frió y sombrío.
Te ignoro con sed…
Me abraza fuerte, pegando sus senos contra la tez de mi espina,
despertando lo feroz de mi apetito. Juega conmigo. La pretendo no ver,
oír, o sentir en los fondos de mi reminiscencias
pero soy débil y sus memorias, a despertar, me consumen.

[...] … [...]